Viajeros

Hastiada de papeleos y oficios, Annette, una joven danesa, abogada y ya divorciada, optó por mandar todo al… y buscar una nueva manera de vivir, y no se le ocurrió nada mejor que hacer un viaje en moto por Suramérica, continente del que había quedado flechada luego de un viaje anterior (sin moto). El asunto es que Annette a duras penas sabía cómo manejar una moto, mucho menos qué hacer en caso de una emergencia.

De modo que se puso en plan de aprender a manejar y realizó una que otra excursión cerca de Dinamarca, luego vendió todo, carro ,casa, chiros y viajó a Buenos Aires donde se consiguió una BMW F650 GS de segunda, y un trabajo en un taller de motos de la ciudad en el que estuvo ocho meses untándose de mecánica. Cuando se sintió lista cogió su moto y arrancó, sola y decidida a hacer de este viaje la mejor experiencia de su vida.

Sin rumbo fijo se puso a recorrer Argentina, luego paso a Chile, a Argentina de vuelta, Paraguay, y después en una sola etapa de 900km cruzó desde la tierra de Maradona hasta la de Evo Morales: “casi toda esa etapa la hice llorando como una niña y a 100km/h, me sentía desolada y muy sola”, confiesa sin pena y sí con una sonrisa inmensa y unos ojos verdes que le brillan en el rostro, todo colorado por el sol.

Bolivia, Perú y Ecuador no hacen parte precisamente de los sitios que más le hayan gustado, a Colombia llegó luego de varios meses dando vueltas por estos países y como cosa rara con la mayoría de los viajeros que llegan a nuestro país, quedó encantada con la gente y sus paisajes, así que decidió quedarse más de lo planeado, visitó buena parte de nuestro país, primero el sur y el centro, luego Mompox y la costa atlántica, volvió al centro del país para embarcarse en un avión en Bogotá que la llevó hacia Panamá.

Por estos días Annette, ya debe estar muy próxima a su meta de llegar a Estados Unidos, país en el que piensa hacer un alto en el camino, regresar a casa para cumplir con unos compromisos familiares y luego quien sabe, a esta mujer tenaz y sonriente la idea de volver a una oficina le parece totalmente fuera de contexto, ella dice que quiere compartir esta experiencia con mucha más gente, que quiere montar una agencia de viajes y hacerle ver a sus compatriotas que la vida más allá de las fronteras, del carro último modelo y de la casa enorme, es algo que vale la pena experimentar. Eso sí, lo que sea que haga lo hará en moto, y que su próximo novio tenga la suya propia, porque ella no piensa llevar a nadie en el puesto de atrás. DM



Junto al Puente de Occidente en Santa Fé de Antioquia.


Su primera caída fue en Chile.


Desembarcando en Mompóx, Bolivar.



Texto: Daniel Velandia G.
Fotos: Annette Birkmann