
Cumplidos
los 20.000km la Furax entró al taller donde procedimos a desarmar
el motor por completo, aquí les tenemos los resultados.
En
los primeros días del año 2006 iniciamos la Súper
Prueba de la Auteco Victory Furax y aún antes de comenzar sabíamos
que iba a ser una de las más interesantes de todas las que
habíamos hecho hasta el momento. Para empezar, era la primera
moto de procedencia china que realizaría esta dura prueba de
20.000 kilómetros, en la cual por definición no tendríamos
misericordia con la pobre máquina y la someteríamos
a toda clase de situaciones. Por otro lado, la unidad que recibimos
fue una de las primeras en salir de la línea de ensamble de
Auteco, lo que nos demostró la confianza que esta ensambladora
ha depositado en este nuevo producto, en el cual invirtieron más
de dos años de estudios y desarrollo de ingeniería para
adaptarla mejor a nuestro medio.
Por nuestra parte estábamos entusiasmados y expectantes de
lo que nos depararía esta nueva súper prueba, porque
a pesar de sus detractores, las motos chinas están ocupando
un puesto cada vez más importante en nuestro mercado y no podemos
desconocer que gracias a sus bajos precios se han constituido en una
puerta de entrada para miles de colombianos al mundo de las dos ruedas
y a la oportunidad de no tener que depender de los poco eficientes
sistemas de transporte de nuestras ciudades para las actividades diarias
de trabajo o estudio.

Los primeros kilómetros
estuvieron a cargo de nuestro director y sirvieron para tener un primer
contacto con la Furax y empezar a revelar sus cualidades y defectos.
Después de esta primera etapa hicimos la revisión de
garantía de los 1.000 kms, la cual aprovechamos para realizar
algunas modificaciones con el objetivo de adaptar mejor la moto a
nuestros gustos y necesidades. Cambiamos las llantas de origen, que
no nos inspiraban mucha confianza, sobre todo en pavimento mojado,
por
unas excelentes Pirelli MT-60 que mostraron un buen desempeño
en toda clase de terrenos, la palanca de cambios, muy larga para nuestro
gusto, también la remplazamos y además se reposicionó
el crank para que no interfiriera con la pierna. También cambiamos
el manubrio original, bastante alto, por uno de KMX, que nos proporcionaba
mejor control y mejoraba la estética. A partir de ese momento,
quien esto escribe, tomó posesión de la Furiosa
como cariñosamente la apodamos, recorriendo los restantes 19.000
kms en un periodo de 13 meses y medio, tiempo durante el cual fue
mi medio de transporte y fiel compañera en la ciudad, la carretera,
el campo, con sol, lluvia o neblina. La Furax siempre respondió
a todas mis exigencias y aguantó el uso y el abuso, sin quejarse
demasiado y pidiendo muy poco a cambio. El consumo de gasolina fue
moderado (en promedio 123 Km./galón), fueron muy pocos los
repuestos que demandó y en general la moto y todas sus piezas
resistieron muy bien el paso de los kilómetros y al final de
la prueba su apariencia general era muy buena. Tampoco estuvimos exentos
de problemas, puesto que se presentaron algunas fallas, tal vez más
numerosas de lo que nos hubiera gustado, pero afortunadamente nada
grave, ni que comprometieran los elementos esenciales de la moto como
motor, suspensiones o chasis y las cuales fueron rápidamente
solucionadas por Auteco, quien tomó atenta nota de todas nuestras
observaciones para mejorar aún más el producto. Porque
dicho sea de paso, los ingenieros de la ensambladora, aparte de los
dos años de desarrollo previo al lanzamiento de la Furax, no
han dejado de evaluar esta moto y de introducir pequeñas mejoras
para hacerla cada vez mejor, de esto fuimos testigos durante toda
nuestra prueba.
Debido a mi trabajo, todo el día debía estar en la calle
recorriendo la ciudad de un extremo a otro, visitando proveedores
y clientes. Por esta razón la Furax y yo pasamos la mayor parte
de los kilómetros en medio del tráfico de la urbe, donde
a todos los sistemas de la moto se les exige bastante, desde los comandos
hasta el motor, pasando por frenos, caja, suspensiones, arranque y
hasta el pito, todos trabajan incansablemente en medio del constante
pare y arranque que es hoy
por hoy el pan de cada día en cualquier ciudad del país.
Esto también me sirvió para apreciar y valorar muchas
de sus cualidades, como su buena posición de manejo, que proporciona
un excelente control de conducción, el cómodo asiento,
su suave caja de cambios y la facilidad con la que arrancaba el motor,
frío o caliente. Todo esto hacía que transitar por la
ciudad fuera menos arduo a pesar de las largas jornadas que frecuentemente
debía hacer.

Las
experiencias por carretera, aunque no fueron tantas como hubiéramos
querido, si fueron lo suficientemente intensas como para sentir que
cumplimos la tarea en este sentido. Con la Furax hice varios viajes
a pueblos de Antioquia, fui a las tierras ganaderas de Ayapel, Córdoba
y a las playas del Golfo de Morrosquillo en Sucre y además
tuve la oportunidad de recorrer buena parte del parque nacional Nevado
del Ruiz, cuyo relato fue publicado en la edición anterior.
Estos viajes fueron la oportunidad para que la Furax mostrara su fortaleza
porque cuando no estábamos en interminables rectas, exigiendo
el motor al máximo por largos períodos de tiempo, estábamos
en duros tramos de curvas y montaña - en los cuales fueron
una gran ayuda la estabilidad general de la moto y las llantas Pirelli
- o en terrenos destapados donde las suspensiones y el chasis recibieron
fuertes castigos, pero resistieron sin problema.
Los 20.000 kilómetros de la Súper Prueba también
nos dejaron muy en claro las limitaciones de la Furax, como por ejemplo
la ajustada potencia de su motor y es que 13 caballos de fuerza, declarados
en la ficha técnica, no dan para muchas alegrías. Son
suficientes para desenvolverse sin problemas en la ciudad, pero es
que la Furax, gracias a su orientación de moto doble propósito
y sus innegables cualidades para el terreno destapado, es una moto
que invita a hacer largos viajes y descubrir parajes escondidos en
medio de las montañas y fue en estas circunstancias cuando
hubiéramos querido tener un poco más de potencia y de
velocidad punta, que intentábamos suplir, llevando el motor
a fondo. Lo otro que no nos terminó de gustar fue el elevado
nivel sonoro del motor, que por momentos le resta confort a la marcha.
En
resumen, la Furax a lo largo de estos 20.000 kms nos demostró
que Auteco ha logrado combinar un interesante paquete en esta doble
propósito que tiene porte de moto grande, es cómoda
en la ciudad y en la carretera, cuenta con un desempeño acorde
a su cilindrada y tipo de motor, se desenvuelve perfectamente en la
ciudad,
gracias a su buen control y agilidad entre el tráfico urbano
y que, aceptando su ritmo, respetando sus limitaciones asociadas a
la potencia y siguiendo cuidadosamente el programa de mantenimiento
periódico que sugiere Auteco en el manual del propietario,
nos puede llevar a cualquier parte, por exigente que sea el viaje
y sin importar que sea sobre asfalto, en terreno destapado o en un
exigente tramo de curvas. Todo esto con un precio de compra reducido,
un moderado consumo de combustible y un bajo costo de mantenimiento,
aparte de contar con el respaldo de una de las más importantes
y tradicionales ensambladoras de nuestro país.

Nuestra
"furiosa" pasó bastante tiempo en las calles de Medellín,
pero
también tuvo una buena dosis de carreteras de todo tipo.
El
veredicto final
Como ya muchos sabrán, en la Súper Prueba no nos conformamos
con el simple hecho de hacer 20.000km, que ya de por si son bastantes,
pero no suficientes tratándose de un test que pretende ser
lo más exhaustivo posible, por eso una vez
cumplida la distancia nuestra Furiosa entró al
taller donde procedimos a desarmar completamente el motor para un
análisis minucioso de todas sus piezas, y el resultado, tal
como lo imaginábamos por su buen desempeño hasta
el final de la prueba, no nos deparó ninguna sorpresa desagradable,
por el contrario vimos una mecánica en un excelente estado,
con pequeños síntomas de desgaste en algunos puntos,
pero nada anormal para la distancia recorrida.
También nos llamó la atención, y esto al margen
de los resultados, encontrar un motor bastante sobredimensionado en
muchas de sus piezas, tales como cigüeñal, ejes, piñones
y muchos componentes de la caja entre otros, los cuales por su tamaño
y peso podrían perfectamente confundirse con los de un propulsor
del doble de la cilindrada o inclusive más, esto es positivo
desde el punto de vista de la resistencia y duración, ya que
están diseñados para soportar muchísimo más
de lo que les exigen esos 150cc, pero desde otro punto de vista, esto
también explica las limitadas prestaciones del motor, que al
tener que mover componentes más grandes y pesados no logra
desarrollar tanta potencia como podría esperarse, aunque ofrece
lo necesario para que la moto pueda desenvolverse bien en todo tipo
de circunstancias. En otras palabras se puede decir que los diseñadores
de este propulsor le dieron prioridad a la resistencia antes que a
las prestaciones y considerando que se trata de una moto pensada para
soportar el trajín de todos los días y en todos los
terrenos no resulta tan mala idea hacer un motor que sea sólido
y robusto aunque esto implique sacrificar unos cuantos caballos.
Entrando
en materia, lo primero que encontramos fue una gran acumulación
de carbón en la cabeza del pistón y en la cámara
de combustión, residuos que se generan principalmente en el
uso ciudadano, sobretodo en trayectos cortos, donde el motor no alcanza
una temperatura ideal de funcionamiento y la combustión no
llega a ser óptima, generando cenizas que se van acumulando
y que en casos extremos pueden generar preencendido de la mezcla si
llegan a ponerse al rojo vivo, cosa que nunca sucedió en la
Furax porque a pesar de que era bastante el carbón, estaba
dentro de lo normal para el tipo de uso que primó en los 20.000km.

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El
cilindro se encontraba en muy buenas condiciones, al igual que el
pistón, los anillos y el pasador de pistón. Solo hay
que decir que vimos unas rayas muy puntuales en una zona del cilindro
que sin llegar a ser graves, si nos hicieron pensar en la posibilidad
de que algún tipo de residuo, como arena por ejemplo, haya
podido colarse por el filtro de aire y haya sido el causante de estas
marcas de desgaste. Al revisar el filtro no encontramos nada anormal
pero si vimos que el empalme entre la caja filtro y el conducto que
la une con el carburador no estaba bien sellado porque el caucho del
conducto se había contraído un poco y el pegamento que
los fija se había separado en algunos puntos, al ver esto supusimos
que ese pudo ser el lugar por donde en algún momento ingresó
al motor lo que sea que haya dejado esas marcas en el cilindro, pero
también hay que aclarar que estos rayones no eran profundos
y el cilindro podría seguir funcionando perfectamente por muchos
miles de kilómetros sin necesidad de tocarlo.
En
el sistema de distribución todo se encontraba en perfecto estado,
piñones, eje de levas, balancines, empujadores y válvulas,
inclusive los gorros de válvulas no mostraban señales
de deterioro, solo el asiento de la válvula de admisión
mostraba marcas de desgaste, probablemente causadas por haber trabajado
sin la correcta calibración en algún momento de la prueba,
de ahí la importancia del mantenimiento preventivo realizado
por personas bien capacitadas. Cigüeñal, biela y las balineras
también se veían en impecable estado y en la caja todo
se encontraba igual, solo con marcas muy puntuales de desgaste, concentradas
en el piñón de la tercera, que es uno de los que más
trabaja en ciudad lo que podría explicar en parte su estado.
El clutch también llegó al final de la prueba en muy
buenas condiciones, presentando solo muestras de desgaste donde los
discos deslizan sobre la manzana, pero esto es algo que no tiene nada
de anormal. En la bomba de lubricación vimos claras señales
de que en algún momento se debieron colar algunos residuos
metálicos hasta ella, probablemente de los mismos que salen
durante el proceso de despegue, pero todavía estaba en capacidad
de seguir funcionando normalmente, lo que si no nos pareció
normal fue la cadena que acciona la bomba, la cual estaba bastante
pegada en sus articulaciones y aunque no parecía haber generado
problemas durante la prueba, lo más prudente era reemplazarla.
Otro aspecto destacable es que nunca se presentaron fugas de aceite
y al ver el estado de las carcasas al final de la prueba, se nota
que sus terminados son de buena calidad, permitiendo un buen sellado
junto con las empaquetaduras, también se nota que el lubricante
(Shell Advance) cumplió muy bien su papel, no solo por el estado
de todas las piezas, sino porque el motor estaba impecable por dentro,
sin residuos de ningún tipo.

Pasando
a otros aspectos de la moto, chasis y suspensiones terminaron sin
novedad la prueba, lo mismo aplica para todos los plásticos
y demás piezas externas que se habían conservado muy
bien, manteniendo sus colores y sus acabados sin mayor deterioro,
salvo el que reciben en el uso normal. En cuanto a frenos todo igual,
cero desgaste prematuro o anormal en el disco delantero y la campana
trasera sin novedad. El kit de arrastre ya mostraba el paso de los
kilómetros, pero podemos asegurar que tenía por delante
otros 10.000km de vida. Por el lado de las luces, comandos y sistema
eléctrico todo estaba funcionando a la perfección al
igual que el arranque, que soportó sin quejarse toda la prueba,
pues el cranck si lo llegamos a usar fue más por curiosidad
que por cualquier otra cosa.
Solo
nos resta concluir diciendo que luego de ver las entrañas de
la Furax y de poner bajo la lupa todas sus piezas, debemos darle una
calificación sobresaliente, un producto que sin lugar a dudas
esta a la altura de lo que se espera hoy en día. DM

·
Para recorrer los 20.000 kilómetros de la Súper Prueba,
empleamos 14.5
meses, es decir un promedio de 1379,3 Kms por mes.
· El promedio de los kilómetros recorridos, fue aproximadamente
un 75% en la
ciudad un 20% en carretera y un 5% en terrenos destapados en mal estado.
· El consumo promedio de combustible durante toda la prueba
fue de 123,05
Kms por galón
· El promedio más alto que obtuvimos fue de 151 km por
galón y el menor de
100 km por galón
· En total consumimos 161 galones de gasolina que tuvieron
un costo total de
$980.953 pesos.
· El aceite del motor lo cambiamos en promedio cada 2.000 kms.
En total fueron
9 cuartos de aceite los que usamos.
· Durante la prueba usamos tres juegos diferentes de llantas.
Al principio la
Furax rodó con las llantas de origen, que no tuvieron muy buen
desempeño.
A los 1.000 kms las cambiamos por las Pirelli MT-60 de muy buen rendimiento
en toda clase de terreno. Posteriormente a los 7.000 kms le pusimos
a la Furax
un juego de Pirelli MT-90 que tuvieron un desempeño aún
superior al de las
MT-60. Al final de la prueba, la llanta delantera presentaba muy poco
desgaste
y la trasera estaba al 50% de su vida útil.
· La única pieza que se cambió por desgaste,
fueron las bandas de frenos traseras
a los 16.000 kilómetros. De resto, las pastillas delanteras
y el kit de arrastre
todavía tenían vida útil al momento de completar
los 20.000 kms.
· Jamás tuvimos un pinchazo, gracias a que a los 4.500
kms llenamos los neumáticos
con un compuesto antipinchazos que demostró su efectividad.
· El único percance fue en el mes 7 de la prueba cuando
hubo una colisión leve
con un automóvil que hizo un giro en U prohibido. Este incidente
no dejó lesiones
físicas y solamente la leva del clutch dañada, un ligero
desvío de la dirección y
dos pequeños rayones, lo que también demuestra la fortaleza
de la Furax.
