¿Invasores o clientes perdidos?

Después de leer el editorial del pasado 2 de julio, publicado por el periódico El País, de la ciudad de Cali, titulado “La invasión de las motos” se confirma lo que siempre hemos creído y es que para algunos estamentos de nuestra querida patria tener carro es un derecho de las clases más pudientes, una opción de transporte privado que nadie desconoce y que a nadie molesta, pero adquirir una moto y ganar independencia en la vida, economizando tiempo y dinero, pareciera un crimen, simplemente por tratarse de un vehículo que está al alcance de las clases populares.

La razón es muy obvia y en el mencionado editorial lo dejan muy claro. Lo que les duele son los millones que dejan de cobrar por concepto de pasajes de bus, o en palabras textuales: “las motos son el enemigo en potencia del transporte masivo y del espacio público. Se trata de un sistema paralelo que le sale muy costoso al Estado. Cali es un buen ejemplo. En la ciudad circulan 340.000 motos… eso quiere decir que hay más de 300.000 potenciales usuarios del sistema de transporte masivo de la ciudad, el MÍO, que se pierden cada día. Lo cual, si se multiplica por cuatro trayectos que en promedio hace una persona a diario, significa 1,2 millones de tiquetes que se dejan de vender”.

En pocas palabras que el pobre se quede pagando pasaje y no ocupándole las calles y estorbándole a los demás usuarios de las vías, incluido seguramente el autor de dicho editorial, quien indudablemente no abonará sus cuatro pasajes diarios al MÍO o a ningún otro medio de transporte público. Muy seguramente él debe ser un afortunado usuario de carro particular, de los que no ocupan espacio, de los que no colapsan el tráfico y de los que no van en detrimento de los ingresos de los transportes masivos.

En la misma línea del autor de este desastroso editorial andaba el saliente Ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, cuando expresó en un foro de movilidad realizado por la Cámara de Comercio de Bogotá que “Si la ciudad no se planifica las motos invadirán las calles y eso hará que se presente una crisis en materia de transporte público colectivo”. Volvemos a lo mismo, las motos son las únicas que estorban. Que se sigan vendiendo carros no es problema alguno, que inunden las calles de taxis tampoco. El problema es que los trabajadores de la base de la pirámide se suban al único vehículo propio que pueden pagar con sus limitados salarios y con ello dejen de abonar sus pasajes diarios. Por eso debe ser que al Ministro en sus ocho años de estar al frente de esta cartera, nunca le interesó el tema de las escuelas de manejo, ni le preocupó la forma irresponsable como se expiden las licencias. Garantizar conductores debidamente preparados y educados va en contra del principal argumento de su batalla contra las motos y a favor del transporte masivo. La accidentalidad.

Queremos creer que esta clase de pensamiento es cosa de unos pocos insensatos. Que la mayoría entiende que el problema no está en las motos sino en la forma como se ha manejado el transporte en Colombia, pensando siempre en los intereses de unos pocos. Ojalá que el nuevo Ministro comprenda las bondades que nos ofrece la moto y enfoque sus políticas a corregir todas las fallas, ignoradas en gobiernos anteriores, que han convertido nuestras vías en un territorio dominado por la ley del más fuerte.

Si desean ver el editorial de El País, este es el link donde lo encuentran:
http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/editorial/invasion-motos

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Se nos trata de delincuentes, nos culpan de la accidentalidad, nos acusan
del colapso vial y ahora hay quienes creen que la moto debe restringirse
para que paguemos pasajes. ¡Ya se pasan!.

El Director
demotos@demotos.com.co


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