Y se hundieron los peajes

Varias razones pesaron en contra del proyecto que impulsaba el Ministerio de Transporte y que desde hace algunos meses hacía curso en el Congreso de la República, el cual pretendía entre otras cosas cobrar peaje a las motos en todas las carreteras del país, recaudando dineros con los que el gobierno pretendía financiar la construcción de vías secundarias y terciarias, construir infraestructura para las motos y financiar programas de seguridad vial.

Pero como siempre sucede en Colombia, el factor improvisación pesó esta vez en contra de la iniciativa estatal y a favor de los motociclistas. Primero porque la falta de tiempo y problemas con el trámite en el legislativo fueron factores decisivos para que el proyecto fuera abortado y archivado, tanto en el Senado como la Cámara, a solo un día de concluir las sesiones.

Aunque más allá del poco tiempo para su discusión y aprobación, la medida nunca tuvo muchos adeptos en el Congreso, primero porque se sabe que afecta sensiblemente el ingreso de muchos colombianos de bajos recursos que se movilizan en moto por las carreteras del país, además se consideró el poco impacto que tienen estos vehículos sobre las vías, el cual es casi imperceptible si se compara con el generado por otro tipo de automotores, pero lo más interesante y donde se hace más evidente la improvisación del ministerio, es que varios estudios que se realizaron luego de que fuera presentada la propuesta, mostraron que el número de motos que se desplazan por carretera no es tan alto como para que la medida tenga sustento y de aprobarse la medida podría resultar más costosa la implementación del cobro de los mismos en todas las casetas que el recaudo generado, en términos coloquiales, resulta más caro el caldo que los huevos, de manera que es poco probable que dicha medida sea aprobada en el futuro en caso de que el proyecto sea presentado nuevamente.

Otra medida que se hundió junto con los peajes para motos, era la que le otorgaba facultades al Gobierno Nacional para prohibir el tránsito con parrilleros en circunstancias excepcionales, la cual estaba orientada hacia el control del mototaxismo, fenómeno que requiere un trabajo más complejo, dado que ya es una fuente de empleo de la que dependen miles de familias y antes que pensar en acabarlo, hay que tratar de organizarlo para que funcione de manera adecuada, segura y eficiente, como complemento a otros medios de transporte con los que puede convivir perfectamente.

Lo que sí quedo claro en el Congreso es que las motos son un tema que no se puede seguir aplazando, una realidad que ya no se puede seguir “combatiendo” a base de improvisación como lo ha tratado de hacer el Ministerio de Transporte y por eso antes que pensar en peajes o restricciones, lo primordial es centrarse en la seguridad y en buscar fórmulas que sean realmente efectivas para reducir la accidentalidad a corto, mediano y largo plazo.

 

El Director
demotos@demotos.com.co


Antes que peajes y restricciones, lo que se necesita con urgencia son escuelas
de manejo para educar a los conductores antes de salir a las calles,
en eso debería estar trabajando el Ministerio de Transporte.


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