Texto
y fotos: Diego Carmona y Andrés Gracia
Adaptación: LMP
Luego de cruzar
Centroamérica llegamos a Estados Unidos, ingresando por Tijuana,
donde, a pesar de ser considerada la frontera más congestionada
del mundo, los trámites fueron sencillos y más rápidos
de lo habitual. Ya en el norte los cambios no se hicieron esperar,
el idioma, las costumbres, la limpieza y el silencio eran evidentes.
Acá los motociclistas y peatones son muy respetados y el GPS
se vuelve la mejor herramienta de viaje.
A nuestro paso tuvimos la oportunidad de conocer varias ciudades como
San Diego, realmente cosmopolita y con uno de los niveles de vida
más altos del país; allí paseamos por el parque
Balboa y el Zoológico de San Diego, considerado el mejor del
mundo por tener las instalaciones más parecidas al entorno
real de los animales que allí viven.
En Los Ángeles, paseamos por el Bulevar Hollywood, el teatro
Kodak, las playas de Malibú y Santa Mónica donde viven
los ricos y famosos. Allí pudimos ver los mejores carros Maserati,
Ferrari, en fin, hasta las motos OCC totalmente personalizadas.
Para seguir nuestro camino tomamos la Ruta 66 (foto principal de esta
página), otro gran ícono de los americanos, y en el
recorrido pasamos por el Cañón del Colorado, el parque
de las Sequoias, Las Vegas, el Valle de la Muerte que como su nombre
lo dice es para morirse del calor, rodando con más de 50°C,
casi nos insolamos pero nuestras compañeras y amigas, las motos
AK235R como si nada! Respondieron muy bien aquí, donde hasta
los carros refrigerados por agua se recalientan. En esta ocasión
era nuestro radiador el seco después de ese día tan
caliente, pero finalmente llegamos a San Francisco, la ciudad de los
puentes, del mundialmente famoso Golden Gate.
Ya más al norte llegamos a Seattle, ciudad ubicada a orillas
del lago Washington y la bahía conocida como Puget Sound, junto
al océano Pacífico. Se caracteriza por tener uno de
los mercados más antiguos y famosos de la región y es
todo un espectáculo la venta del pescado. Aquí está
la torre Needle con forma de plato volador, que ofrece la mejor panorámica
de esta ciudad, rodeada por grandes montañas de nieve perpetua
que nos dan la despedida para iniciar el recorrido por Canadá,
el décimo país de esta travesía.
La primera ciudad en nuestra ruta fue Vancouver, llena de inmigrantes,
en su mayoría asiáticos; se puede encontrar de todo
y para todos los gustos, cafés, restaurantes, tabernas y muchas
personas apasionadas de las motos que nos recibían con unas
sonrisas amables y dispuestas a ayudarnos. Esta ciudad tiene el puente
colgante más alto del mundo: el Capilano y el parque Stanley,
uno de los parques más grandes del mundo dentro de una gran
urbe. A partir de ese momento la ruta se vuelve monótona aunque
es muy linda: llena de bosques de pino y kms de carreteras solitarias.
En Stewart, una población entre montañas nevadas, paramos
a descansar en un pequeño hotel, estando ahí tocaron
la puerta de la habitación. Era Doug un apasionado de las motos,
enamorado de Colombia. Nos invitó a un café para hablar
un poco de su ruta hacia la Patagonia que hará el próximo
año. Nuestra sorpresa fue grata cuando al día siguiente
fue a buscarnos para invitarnos a dar un paseo en helicóptero,
léanlo bien, helicóptero! Fue un viaje espectacular
de casi una hora por las hermosas montañas nevadas de la región,
paramos unos 20 minutos en medio de la nada a divisar el paisaje y
un gran glaciar que estaba en medio de dos montañas gigantes.
Esta vivencia fue el mejor incentivo para seguir la ruta hasta nuestra
meta.
Después de 10 días y 4000kms recorridos en nuestras
fieles compañeras entramos a Alaska, llamada la ultima frontera.
Tienen razón al llamarla así porque en este lugar apartado
y lejos de todo, el hombre está en verdadero contacto con la
naturaleza. En medio de la ruta te puedes topar con oso negro, un
alce o tal vez ver pasar un veloz zorro.
La última parte fue muy difícil, por que en su mayoría
es trocha y nos llovió todo el tiempo, son 800kms donde no
encuentras más que una gasolinera y grandes camiones de la
estación petrolera. Las motos llegaron embarradas por todos
lados, y nosotros con mucho frío pero con la felicidad de saber
que después de 4 meses y 23.000kms habíamos llegado
hasta donde termina la carretera panamericana, donde se acaba el continente:
Prudhoe Bay.
Ahora a descansar y retomar fuerzas para continuar por la misma ruta
que hicimos de subida. Con el orgullo en alto y la satisfacción
de haber cumplido una meta.
Aquí les compartimos algunas fotos de esta etapa y si desean
conocer más de esta aventura pueden visitar: www.viajeroscolombia.com
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Galería de Imágenes

Ruta
66 en Estados Unidos

Playas
de Santa Monica en Estados Uindos

Calles
de San Francisco

Camino
a Prudhoe Bay, Alaska

La
ruta hasta Prudhoe Bay, en el extremo norte del continente

Las
imponentes cadenas montañosas de Alaska

Los
paisajes del Cañón del Colorado

El
parque Zion en Utah





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