|
Esta población antioqueña, ubicada en las playas del Golfo de Urabá, se vio invadida de cuatrimotos de todas las marcas, colores y estilos, que del 12 al 14 de noviembre llegaron a participar del evento llamado Necoclí Off Road Max Level, todo un fin de semana de adrenalina y barro que este año llegó a su 3ª edición.
Hasta La Playa del Pescador, centro de la actividad turística de este poblado del Urabá antioqueño, llegamos gracias a una invitación de Auteco, que puso a nuestra disposición algunos de sus mejores “juguetes” de Kymco y Kawasaki con los que disfrutamos al máximo las exigentes trochas que este año habían preparado los organizadores y que por cuenta del invierno se complicaron todavía más, convirtiéndose en un verdadero desafío para todas las máquinas y los pilotos que hicieron parte de este evento.
El sábado en la mañana y con bastante público animando en la salida arrancó la caravana, formada por cerca de 100 ATV’s y Side by Side. Nos esperaba un circuito muy entretenido pasando por entre fincas ganaderas que comenzó con un paso muy complicado de un riachuelo que por las fuertes lluvias se había convertido en una laguna. En ese punto y ante lo profundo que se mostraba el nivel del agua, fueron muchos los que prefirieron dar media vuelta y buscar otra ruta alternativa, pero después de buscar un poco, ayudados por el Brute Force 750 de Kawasaki, encontramos un puente que estaba sumergido bajo el agua y de esa forma logramos sortear el primer escollo del camino. Luego vinieron inmensos lodazales, profundas zanjas y otros pasos de agua, pero nuestros Kymco UXV 500 y Maxxer 350 más el mencionado Brute Force, junto a un Kawasaki Terix, no tuvieron dificultad alguna para superar todos los obstáculos que se nos fueron presentando y que nos mantuvieron entretenidos durante gran parte del día.


En la tarde estuvimos un par de horas acompañando a uno de los participantes que enterró su Polaris RZR en lo que parecía una zona de “arenas movedizas”. Primero fue el proceso de sacarlo de la trampa en la que había caído, que no estuvo nada fácil, siendo necesaria la ayuda de otros vehículos, lazos, malacates, palas y mucho sudor. Luego hubo que desmontar un eje trasero que se había dañado irremediablemente con el golpe. Cuando todo se resolvió y pudimos continuar el camino quedaba poca luz del día y finalmente nos cubrió la oscuridad en medio de un potrero completamente inundado, en ese punto, sin poder ver muy bien la ruta, uno de los compañeros que estaban en el grupo y que avanzaba al frente sobre un Raptor 700 “naufragó” en aguas profundas y fue necesario rescatarlo usando para ello el Brute Force y un lazo. Al final, después de buscar infructuosamente un paso que no estuviera tan profundo, nos vimos obligados a dar por terminada la trocha y regresar al pueblo a disfrutar de un merecido plato de pescado con arroz con coco y patacón pisao.
El día domingo la mayoría lo dedicó a descansar, aunque otros seguimos recorriendo caminos y conociendo esta hermosa región. En la tarde se llevó a cabo la premiación y se realizaron unas donaciones a entidades de la zona que trabajan por el bienestar de los niños más necesitados, actividades que nos perdimos por estar recorriendo algunas trochas y playas aledañas sobre nuestros confiables compañeros de aventura, que demostraron con creces sus capacidades para superar los terrenos más complicados, especialmente los Kymco que se comportaron a la altura y nos impresionaron con su excelente desempeño, con su economía de combustible y en la noche fue evidente la calidad de sus luces, muy superior a la de otros ATV que cuestan el doble o más y ante los que no se arrugaron para nada en todo el fin de semana. DM















|