Travesía Costa - Andes
Un viaje para repetir


A pesar de los conflictos diplomáticos con el hermano país del Ecuador, nos sigue uniendo, por sobre todo, el calor de su gente y la nuestra.

Texto: Alexander Fernández - Samuel Montoya

Dicen los que saben, y cuentan los que de montar en moto se enriquecen, que para viajar al exterior, debe ser en una de alto cilindraje, pues bien, esta es otra de las muchas historias que pueden desvirtuar esa teoría. Animados por el espíritu aventurero de viajar en moto, decidimos bajo la incredulidad de muchos, realizar un viaje por el hermano país del Ecuador, travesía imposible para muchos, locura para otros y quizá utopía para nosotros que lo único que teníamos era la ilusión y nuestras Pulsar 180.

Decidimos entonces emprender, no el viaje sino la organización del mismo, contando con un bajo presupuesto pero con el ánimo de dejarlo al menos en lo que a logística se refiere, bien organizado, sino lo hacíamos ahora, quedaría listo para más adelante. Nos reunimos varias veces para organizar lo que llamamos “Travesía Costa - Andes” teniendo en cuenta las riquezas volcánicas de dicho país, sus costas, la cultura y su gente. Y fue así como comenzamos a indagar por todo lo concerniente al viaje, documentación, rutas, costos, sitios turísticos, etc. También escuchamos experiencias de personas que habían viajado por Suramérica y todo esto nos sirvió para emprender lo que sería una de las experiencias más agradables a bordo de una motocicleta; logramos también una visión distinta de lo que se debe llevar en un viaje de estos, desvirtuando la teoría de que entre más cosas se lleve menos se sufre.

Una grata sorpresa fue encontrarnos con varias empresas que decidieron apoyarnos, como Auteco, Inducascos y Cobija (accesorios para motociclistas), que asumió este viaje como algo propio. Es importante mencionar aquí el apoyo del CMA (Club Moto Antioquia) al cual pertenecemos.

Anécdotas de un gran reto
El gran reto de recorrer el territorio ecuatoriano en nuestras motocicletas se hizo realidad y fue así como iniciamos nuestro viaje rumbo a Popayán, disfrutando de una excelente vía y de esta bella ciudad colonial; para el segundo día iniciamos nuestro recorrido a Pasto acompañados por un bello paisaje, muy diferente a lo que habitualmente vemos en Antioquia, con tramos muy quebrados, grandes alturas y también excelentes rectas.


Rumbo a Pasto

A la salida de Pasto nos encontramos con la celebración del “Día del Agua” donde todas las personas se tiran agua entre sí, razón por la cual sufrimos varios atentados con bombas y baldados de agua, es de anotar que ni la Policía se salvaba. El paso en la frontera resultó ser algo tedioso, debido a las largas y lentas filas en los puntos de migración tanto en Colombia como en el país vecino.


Antes de llegar a quito paramos para la foto reglamentaria

Pensando en la economía pretendíamos “tanquear” las motos al pasar la frontera, encontrándonos con la sorpresa que no vendían gasolina a vehículos colombianos para evitar el contrabando que allí se producía. Logramos entonces tanquear luego de pasar tres poblados, gastando tan solo 6 dólares en promedio cada uno. Este día, llegamos hasta Ibarra, pasando por una excelente vía, en la noche salimos a conocer la ciudad con un joven que nos sirvió de guía y a la vez nos recomendó sitios a conocer durante el recorrido hacia Otavalo y Quito.

Salimos desde Ibarra hacia Quito pasando por Otavalo. Siguiendo las recomendaciones del joven guía, pretendíamos acceder a unas cascadas llamadas “Peguche”, donde fuimos testigos de un fuerte accidente ocasionado por la imprudencia del conductor de una camioneta, donde llevó la peor parte quien conducía una cuatrimoto, a quien auxiliamos, en primer lugar evitando que se escapara el infractor como lo pretendía y a la vez prestándole los primeros auxilios mientras llegaba la ambulancia. Cuando llegó el auxilio, lo subieron a la camilla y lo montaron a la ambulancia, antes de que cerraran la puerta del vehículo, escuchamos un grito que provenía del herido, este nos estremeció a todos y nos enmudeció por un instante, él exclamo con voz fuerte: “GRACIAS COLOMBIA”

Después de este suceso, llegamos al famoso mercado de artesanías de Otavalo, donde había muchos turistas norteamericanos y europeos, nos llamó la atención un francés quien venía en una KTM 950 desde California, quien se acercó para hablarnos e intercambiar experiencias, expresando su afecto y gusto por Colombia como el mejor país que ha visitado durante su recorrido.


Esta es la majestuosa Catedral, ubicada en la capital ecuatoriana

Allí también nos encontramos, mientras almorzábamos el plato típico “fritada”, con el dueño del lugar y a la vez motociclista quien ha recorrido gran parte de Suramérica, él nos orientó para continuar el recorrido y nos regaló un buen mapa del Ecuador.

Estando en Quito, salimos a conocer la mitad del mundo y desde allí subimos al Volcán Pululahua (dentro de su cráter viven alrededor de 1.000 personas) estuvimos en la parte histórica de la ciudad, visitando la iglesia museo de oro y probamos “el canelazo”, una bebida típica de la región, el mismo que nos mandó a acostarnos un poco prendiditos. Al día siguiente salimos hacia Baños, el más bello y alegre pueblo de Ecuador, lleno de extranjeros, gente de todo el mundo. En esta etapa pudimos observar los volcanes Tungurahua (en permanente actividad) y el Cotopaxi (la cumbre más alta de Ecuador). A la mañana siguiente salimos en un tour en chiva llamado “el de las 7 cascadas,” pasando por igual numero de túneles, observando diferentes saltos y montando en taravita, conocido por nosotros como garrucha, todo en medio de un hermoso paisaje en la vía que conduce a Puyo, ciudad del Amazonas Ecuatoriano.


Todos juntos para la foto en Cayambe

Después de estar dos días en Baños, salimos hacia Cuenca, 300km muy duros en los que se juntaron la niebla, la altura, el terreno destapado, la lluvia y el frío, pero a pesar de lo complicado superamos todo esto para ir a disfrutar de las ruinas Incas de Ingapirca, llegando a Cuenca al final del día con el único deseo de descansar.

Luego de conocer el hermoso centro histórico de Cuenca, partimos hacia Guayaquil y lo hicimos por la vía que cruza el Parque Nacional “El Cajas”, donde vimos más de 200 lagunas y uno de los paisajes más bellos de todo el viaje, todo esto a una altura de 4.300 msnm y con el frío más impresionante.

Más tarde, y dejando atrás la cordillera, llegamos a la ciudad costera, pasando por un inmenso puente que cruza el río Guayas en el ingreso a la ciudad, allí nos esperaba la amiga de un motociclista que conocimos en Otavalo, quien nos hospedó en su casa, ubicada en un humilde barrio y donde nos trataron muy bien, nos llevaron a conocer la ciudad, nos brindaron una deliciosa cena de mariscos y luego a la cama para continuar la travesía muy temprano en la mañana siguiente.

Nuestro próximo lugar de destino era Montañita, un pueblo costero muy turístico, uno de los mejores lugares para visitar en Ecuador, allí nos encontramos con tres motociclistas, dos de ellos colombianos y un mexicano, quienes se dirigían hacia Argentina. Ese día lo pasamos descansando en la playa, conociendo el lugar, disfrutando de sus delicias gastronómicas a base de mariscos, muy bien acompañadas con jugos propios de la región, no se imaginan lo agradable de este día.


El colorido mercado de artesanías de Otavalo

Portoviejo era el destino que nos esperaba en la siguiente etapa, pero durante  el trayecto que fue bordeando el mar, tuvimos la oportunidad de repensar las cosas y fue así como decidimos pasar la noche en un pequeño pueblo “fantasma”, llamado Calceta. Le dimos este nombre por lo solitario y silencioso. En este punto abandonamos la costa y enfilamos de nuevo hacia la capital por una vía en muy mal estado donde, como dato curioso, se soltó la maleta de una de las motos, por suerte nada grave y pudimos continuar el camino.


En el pueblo costero de Montañita, uno de los mejores lugares para visitar

De Quito salimos la mañana siguiente con rumbo a la frontera, pero antes realizamos varias actividades para despedirnos bien del hermano país. Visitamos el Parque el Cóndor, nos detuvimos en Otavalo para visitar al amigo accidentado; tanqueamos por última vez con gasolina extra a menos de tres mil pesos el galón y por último fuimos al famoso cementerio de Tulcán para conocer sus esculturas en pino, luego estuvimos alrededor de 3 horas en la frontera tramitando nuestro ingreso al país para pasar la noche en Ipiales, donde no podíamos dejar de conocer el Santuario de las Lajas, desde allí seguimos hasta Popayán, un tramo demasiado pesado, considerando los kilómetros acumulados y para concluir partimos desde esta hermosa ciudad hacia Medellín, llevando en nuestras mentes el mejor de los recuerdos.


En el parque nacional El Cajas, el clima es otro y
se asciende hasta los 4.200 msnm.

Una gran sensación
Conocer el territorio ecuatoriano fue una maravillosa experiencia, nos sentimos muy bien con la amabilidad de la gente, luego con los conductores que nos daban vía para sobrepasarlos sin dificultad, mientras la cordillera de los Andes iba mostrando sus más altas cumbres teñidas de color naranja por el atardecer y todo esto solo era el presagio de la gran aventura que íbamos a vivir. Entre más nos adentrábamos en su territorio, conocíamos las costumbres propias de cada región. Fue así como disfrutamos deliciosas comidas y bebidas típicas de cada región.


El famoso cementerio de Tulcán

El hecho de observar sus altas montañas, lagunas, ríos, playas, llanos, valles y volcanes a lado y lado de la carretera daban una sensación de respeto y admiración a la madre tierra quien se imponía a nuestro paso demostrándonos lo pequeños que somos en el mundo, pero a la vez lo nocivos que estamos siendo al no cuidar toda esta maravilla la cual lentamente estamos destruyendo.


El volcán Tunguragua, en plena actividad nos
acompañó en parte de nuestra travesía

Pero sin duda alguna, una de las cosas que jamás olvidaremos de esta gran aventura, es la gente, personas que conocimos durante el recorrido y quienes nos hicieron sentir como si estuviéramos en nuestra propia casa, pues todos fueron muy colaboradores, amables, alegres, y especialmente, nuestros grandes amigos: Pablo y Walter en Quito, Edison en Otavalo, Juan en Ibarra, Yerabel y su familia en Guayaquil, sin ellos esta aventura no habría sido ni la mitad de lo que fue.
Por todo lo anterior estamos profundamente agradecidos y con el más grande sentimiento y certeza para ellos de tener unos grandes amigos en Colombia, quienes los esperan e invitan a conocer nuestra hermosa tierra.

Quienes deseen conocer más sobre este viaje o deseen hacer uno similar, cordialmente estamos para apoyarlos. Para mayor información pueden escribir a los correos: flashgaff@hotmail.com - smontoyacr@hotmail.com

Agradecimientos a:
Auteco, Cobija, Inducascos, Motoexpertos.com, Almacén Todo Cascos y El Mundo del Casco, Motul Shop, Medios de imagen, Club Moto Antioquia (CMA). DM


Detalles del viaje
El tiempo total de viaje fue de 16 días.
Los viajeros son: Alexis Puerta, Fernando Vélez, Alex Fernández, Raúl Tamayo, Fredy Galeano y Samuel Montoya
Las motos son todas Pulsar: 1 Dtsi, 3 Dtsi - Tec, 1 Black Tec y 1 Pulsar II
En un Consulado o la Embajada de Ecuador se obtiene el permiso para transitar con las motos en territorio ecuatoriano. En la frontera también se puede hacer este trámite pero se puede complicar un poco más.
Es necesario aplicarse la vacuna contra la fiebre amarilla como mínimo 10 días antes del viaje.
No se requiere pasaporte para ingresar al Ecuador, pero sí exigen cerificado del DAS.
La moneda de Ecuador es el dólar, es muy recomendable no comprarlos en la frontera para evitar estafas y no llevar billetes de US 100 ya que en ninguna parte los reciben, el máximo que se debe llevar es de US 20.
La gasolina es más económica y de mejor calidad por lo que rinde mucho más cada tanqueada.
Se consiguen buenos hoteles a muy bajo costo, en promedio a US 10 la noche.