Rally BMW

Etapa II – Antioquia

BMW_Rally_ed134_01La segunda parada del Rally BMW Motorrad pisó Antioquia recientemente, convocando a 140 motos en una competencia diseñada para todo tipo de pilotos, de la cual pudimos disfrutar.

Al igual que para muchos de ustedes, la combinación de las palabras moto y competencia me resultan irresistibles, por eso era imposible negarme la invitación de Autogermana para correr la segunda versión del Rally BMW que esta vez se disputó en tierras antioqueñas el pasado 7 de marzo y que convocó a un número récord de pilotos, con 140 entusiastas de la marca que llegaron sobre motos de todos los estilos y modelos.

La noche anterior a la competencia asistí muy juicioso a la presentación y allí me sorprendió ver la cantidad de pilotos que habían viajado desde otras ciudades, de hecho la mayoría de participantes eran de otras regiones. La presentación incluyó un curso condensado básico ultra-rápido para los que nunca en la vida habíamos corrido un rally, que éramos la gran mayoría, allí aprendimos un poco de lo que se trata esta disciplina, de sus diferentes modalidades y pudimos familiarizarnos un poco con la hoja de ruta, un cuadernillo que nos entregaron, el cual contenía todas las instrucciones que deberíamos seguir durante la ruta paso a paso, con las distancias exactas de cada tramo, las indicaciones de cada desvío, advertencias sobre posibles peligros, con los tiempos exactos y velocidades promedio que tendríamos que cumplir en cada parte del recorrido, ya que al tratarse de un rally de regularidad, no era cuestión de ser el más rápido, tampoco ganaría el primero en llegar a la meta, el objetivo era no perderse en ningún punto de la ruta y pasar por los puntos de control, que estarían ubicados en lugares aleatorios del camino, en los tiempos exactos que a cada piloto le corresponderían dependiendo de su hora de salida.

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BMW_Rally_ed134_09Aquí estábamos listos para participar en nuestro primer rally.

BMW_Rally_ed134_011Como siempre la buena compañía de nuestro casco para evitar sorpresas y una calca más que se suma a la colección.

De manera acertada el evento contemplaba dos rutas, un que transcurría por asfalto y otra por destapado, de ahí la gran acogida, pues cualquiera con una moto BMW, del cualquier estilo, incluso scooter, de los cuales vimos varios, podría competir y disfrutar la carrera. Para mí la elección era clarísima, tierra mata a asfalto, además me habían prestado la mejor moto que BMW tiene en su catálogo para enfrentarse a cualquier clase de terreno, una F800GS, por lo que desde el comienzo me mentalicé a competir de verdad, sería mi primer rally, pero no iría de paseo, el objetivo sería lograr el mejor resultado.

Con eso en mente, tan pronto me entregaron la moto en la tarde del día anterior me fui directo al taller de Los Mellizos, amigos y colaboradores de esta revista que son reconocidos por la calidad de su mecánica y allí me tomé el tiempo de revisar la moto tornillo a tornillo, pues no quería que nada fuera a fallar o que algo pudiera soltarse, sabía que serían muchos kilómetros de destapado y al tratarse de una prueba de precisión el mínimo percance podría significar perder toda opción.

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BMW_Rally_ed134_06Para algunos la pinta es lo de menos, lo importante es que la herramienta cumpla el objetivo.

BMW_Rally_ed134_010Esta es una de las famosas hojas de ruta, que nos indican por dónde debemos circular para cumplir con los objetivos trazados por la organización.

Leer mientras se avanza en moto por caminos terciarios, no es tarea fácil y menos si las indicaciones están escritas en una letra miniatura, que era el caso, pues la hoja de ruta que nos entregaron tenía 122 “way point” o indicaciones de ruta, que venían condensadas en seis páginas de un pequeño cuadernillo donde además se encontraban otras ayudas para los novatos, todo muy bien presentado para leerlo en la comodidad de la casa, pero no encima de la moto, por eso una tarea importante antes de irme a dormir la noche previa al rally fue ampliar la hoja de ruta a un tamaño legible y pegarla en la moto de manera que se facilitara la navegación, un detalle que hizo una gran diferencia en carrera.

BMW_Rally_ed134_04No importa si se trata de una clásica o una todo terreno, lo importante es que sea BMW

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La cita era a las 8 am en el sitio conocido como Los Caballos, en Llano Grande, y a partir de las 9 comenzaron a salir las primeras motos, que cada 30 segundos se alternaban con los autos del Rally Mini, que se corría el mismo día. Cuando se llegó mi hora de partir creía tener todo muy claro en mi cabeza, sabía que debía controlar la hora de salida para poder llevar los tiempos, verificar la calibración del odómetro de la moto en un primer tramo que se había diseñado para ese fin. Y tratar de mantenerme a las velocidades promedio que marcaba la hoja de ruta para cada una de las 13 zonas en que estaba dividida la carrera, y lo primordial: No perderme en ninguno de los 122 “way point”. En total me esperaban 192km por muchas carreteras que no conocía, un trayecto que debía cumplir en 6 horas y 21 minutos, ni uno más ni uno menos.

Al comienzo cometí el primer error de principiante, olvidé poner en cero ambos parciales al momento de salir, un detalle que me complicaría un poco la navegación, pues la idea era usar uno para contabilizar la distancia total y el otro para ir marcando cada uno de los tramos, pero a pesar de esté descuido me pude mantener sin problemas en la ruta. Por momentos iba completamente solo, pero en algunas zonas nos juntábamos hasta 10 pilotos, siendo evidente que algunos estaban dedicados a “chupar rueda”, por eso cada que la vía me lo permitía me trataba de separar del grupo, bien fuera parando unos segundos para revisar mis cuentas o adelantándome si la vía lo permitía, así me lograba mantener más concentrado en mi tarea y evitaba el molesto polvo.

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Llegando al kilómetro 35, muy cerca de un municipio llamado Santuario, me di cuenta que había tomado un camino errado y esto me hizo perder la concentración, cuando logré retomar el rumbo me salté un desvió en la hoja de ruta pero la siguiente indicación anunciaba un cruce sobre la autopista Medellín – Bogotá y efectivamente apareció la mencionada vía, por lo que no me percaté del error y seguí el camino creyendo que todo iba muy bien, en este punto comenzó una carretera muy entretenida que nos llevaría hasta Guatapé, donde tendríamos 30 minutos de enlace, que si todo iba bien, serían suficientes para almorzar, pero yo venía algo perdido con los tiempos y al hacer mis cuentas descubrí que no podía darme el lujo de parar más de 5 minutos, los cuales bastaron para tomar un poco de líquido y comer una pequeña torta que llevaba en el bolsillo.

El siguiente tramo era el más rápido de todos, 5 minutos sobre asfalto a un promedio de 61,4km/h, lo cual no supuso mayor problema, pero luego debía tomar un desvío hacia Alejandría por una carretera con bastante piedra suelta y allí había que mantener un ritmo de 32,5km/h durante 36 minutos, tarea que en el papel se veía fácil pero en la práctica no tanto, pues no solo era la dificultad del camino, también había que estar pendiente de los desvíos, de los cuales algunos tenían su “cascarita”, y adicionalmente el paisaje era tan hermoso, que en algunos puntos era inevitable detenerse a contemplar la panorámica.

BMW_Rally_ed134_05En los zócalos del colorido Guatapé.

El último tercio de carrera fue el mejor. Con el estómago pidiendo combustible y el tiempo apremiando era imperativo apretar el ritmo cada que la vía lo permitía, y en los últimos tramos, entre Alejandría, Concepción y San Vicente, encontré muchos lugares que permitían acelerar y disfrutar la moto en uno de sus terrenos favoritos, y de esa manera recortarle al cronómetro todo lo posible, también se fueron formando grupos donde algunos pilotos navegaban mientras otros simplemente seguían la estela, lo cual implicaba tener algo de malicia para quitarse de encima los “pegados”.

Al llegar a la meta mis cuentas mentales me daban un buen trabajo, creía haber hecho todo bastante bien, sin mayores novatadas, cero caídas, cero percances y hasta donde sabía no me había perdido, pero luego al llegar nuevamente al punto de salida me senté a conversar con Carlos Bustamante “guaca”, un piloto curtido en esta modalidad que tiene en sus espaldas nada menos que un Dakar y mientras íbamos reviviendo algunos de los mejores momentos del día, se me ocurrió preguntarle cuantos puntos de control se había topado en el camino y sus cuentas no coincidían con las mías. Resulta que en el desvío que me había saltado sin darme cuenta llegando a Santuario, que era algo insignificante, menos de 100mt, ahí estaba un punto de control por el que nunca pasé y esto acabó con cualquier aspiración que hubiera tenido.

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Efectivamente al ver los resultados me encontré en el puesto 74 de 104 corredores, no era lo que esperaba, pero había disfrutado tanto que eso era lo de menos. Había terminado mi primer rally y había encontrado una excelente disculpa para animarme a competir en un futuro, en una modalidad que no implica mayor peligro, que no está limitada por la existencia de escenarios, que no exige mayor preparación a la moto y que resulta tan emocionante como cualquier otra competencia. Sin duda una excelente iniciativa de BMW.

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