La Navidad de G. Martin sobre la Britten V1000

Guy-Martin_moto

Algunos sueños pueden volverse realidad, como el de Guy Martin, que desde niño quería conocer la Britten V1000

Siempre hay afortunados que tienen la dicha de rodar en algunas motos especiales y no siempre son nuestros pilotos de pruebas, o el director de la revista, esas oportunidades también se le dan a las figuras del motociclismo mundial y en esta nota hablamos del piloto del TT Guy Martin, quien se dio el lujo de rodar en una Britten V1000.

Antes de contarles cómo fue el plan de Guy Martin, hablemos un poco de la Britten y de su creador. La historia comenzó en Nueva Zelanda cuando John Britten quien desde los 12 años ya mostraba su gusto por los motores, la mecánica y las motos; fue así como nuestro protagonista estudió ingeniería mecánica pero a eso le mezcló un detallado estudio sobre la aerodinámica, para que la máquina que desarrollara pudiera volar sobre la tierra, así surgió la Aero.

Inspirada en una flecha, la Aero contaba con un carenado frontal que rompía la barrera del viento al rodar y era más eficiente en la medida en que el piloto quedara oculto en la estructura, por así decirlo. El motor era un prototipo de una compañía cuya experiencia en Speedway, se trataba de Denco Engineering, con cuatro válvulas por cilindro, embrague en baño de aceite y la caja de cambios de una XJ 650… Así fue como se construyeron dos modelos de la Aero la D-Zero y la D-One.

Entre las características estaban su peso de 136kg que eran movidos por 120cv. De ella se sabe que corrió en carreras locales de velocidad donde marcó en el velocímetro 247,80 km/h y su combustible era metanol.

Pero la historia va a otra de las creaciones de Britten, la V1000, considerada como una obra maestra y de la que hablamos en el pasado en nuestro sitio web. Ella parte de cero y para su creación se hicieron dos versiones con motores de 1000 y 1100cc con cuatro y 5 válvulas por cilindro, respectivamente. Pero no solo el motor llamaba la atención de ingenieros y gomosos, su construcción, rendimiento, prestaciones y demás eran innovadoras para su época, hablamos de los 90’s. Solo 10 de ellas fueron fabricadas.

Con la moto lista para rodar, Britten quería volver a los Estados Unidos donde ya había probado suerte con la Aero en “The Battle of Twins” de Daytona, pero esta vez su moto parecía comerse vivas a las Ducati desde el inicio de la competencia, pero un fallo en la única parte que no era producida por Britten dejó a la moto fuera de combate, se trataba de la batería, que irónicamente era de Ducati.

Pero en lugar de tener un sabor amargo por la pérdida de la carrera, para Britten se abrieron las puertas al conquistar el corazón de los aficionados, de la prensa y de los ingenieros que vieron en la V1000 una máquina que tenía todo para poner a sufrir a las más poderosas del mercado.

Poco a poco se fueron abriendo camino en carreras tanto en los Estados Unidos como en Europa, pero cuando la gloria había tocado las puertas de Britten, un cáncer de piel le ganó la carrera al kiwi que perdió la vida en 1995.

Retomando nuestra nota inicial, es decir, sobre Guy Martin, les contamos que gracias a Kevin Grant uno de los poseedores de la V1000 desde hace 17 años y quien pagó la nada despreciable cifra de 150.000 dólares de la época, fue quien le dio la “palomita” al piloto del TT.

Pero para qué hablar cuando tenemos un video que muestra cómo fue este recorrido de Guy a quien le llegó de forma anticipada la Navidad, pues la prueba fue justamente el 23 de diciembre del 2014.