Pasaporte al Sur – Las “guerreras”

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Cuando a uno le dicen estas palabras: “ya pueden venir por sus motos”, algo muy rico se siente en todo el cuerpo, es parecido a ese momento en que uno se toma el primer trago de una cerveza bien helada después de haber rodado todo el día en moto, es la verdadera sensación de felicidad. El cuerpo la manifiesta, se siente delicioso y lo que sea que uno esté haciendo se olvida por completo, ya lo único que importa es ir por las motos!

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Esta semana tuvimos ese momento de dicha, por fin llegó esa frase a nuestros oídos y nos fuimos a la hora señalada a recoger nuestras “guerreras”. Para nosotros ese instante fue especial cuando nos dieron las llaves y nos quedamos con nuestras motos, estar ahí los dos solos con ellas por primera vez, como lo vamos a estar muchas veces en los próximos meses en la carretera, fue un momento lindo, la cara de Eli era de alegría y de emoción, la mía supongo que igual. Recibir las motos significó tener en las manos nuestro Pasaporte al Sur, ellas son las que harán todo esto posible, encima de ellas vamos a vivir experiencias que no alcanzamos a imaginar, vamos a pasar momentos maravillosos y también difíciles, ellas van a ser por unos meses nuestra más preciada pertenencia, como para un Capitán lo es su barco, sabemos que las vamos a llevar al límite en muchas ocasiones, pero de igual forma las vamos a tratar con delicadeza y seguramente nos vamos a enamorar de ellas a un nivel que será difícil de explicar.

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Es posible que nuestras motos fallen, eso lo tenemos claro, esto no será un paseo, es un trabajo duro el que les espera, tendrán que superar muchas carreteras difíciles, miles y miles de kilómetros, muchos de ellos sin asfalto, pero si fallan seguro que vamos a encontrar la manera de defendernos para continuar el camino, si algo tiene a favor la Himalayan es que su mecánica es de estilo clásico, donde las herramientas todavía se pueden usar sin miedo, donde no hay que tener un “scanner” al lado para diagnosticar fallas, es maquinaria básica y también tenemos claro que en una verdadera aventura muchas cosas pueden pasar y hasta lo malo puede traer cosas buenas. Una llanta chuzada se puede convertir en nuevos amigos, en descubrir lugares que jamás hubiéramos pensado conocer. En un viaje como el nuestro todo hay que verlo como oportunidades.

Ese día, nos subimos a nuestras motos e hicimos lo que cualquiera hubiera hecho, nos olvidamos de todo y nos fuimos a rodar en ellas hasta bien entrada la noche, no fue tan larga como hubiéramos querido, pero sí muy provechosa. Ese primer contacto fue aclarador para Eli, quien solo conocía la Himalayan por referencias mías y aunque no me lo dijera sé que tenía muchas expectativas e incertidumbres, y bien justificadas, puesto que serán meses los que pasaremos rodando con ellas. Para mí fue volver a revivir muy buenos recuerdos de las rutas del Himalayan Odissey 2016 y confirmar que esta es la moto que encaja perfecto con nuestro estilo de viaje, económico, sin prisa y por cualquier tipo de carretera.

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La Himalayan 400 es como una buena herramienta: simple, robusta y con lo esencial para cumplir la función para la que fue construida, pero además es demasiado fácil de manejar, traza las curvas como leyendo la mente, transmite seguridad cuando más se necesita, su motor funciona muy bien a bajas revoluciones, manteniendo muy buenas velocidades de crucero (para el mundo real), sin vibraciones, gastando poco combustible, con unas suspensiones que se tragan casi todo, es muy alta para no pegar por debajo y si llega a pegar está muy bien blindada con un cubre-cárter muy resistente y que resguarda muy bien toda la zona inferior. También se agradece la baja altura de su asiento, porque en los momentos más difíciles llegar al suelo con ambos pies no tiene precio.

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Tenemos mucho por hacer, al otro día una de las motos se fue para Mastech, donde la tienen en el departamento de diseño desarrollado los soportes para las maletas y otras cositas que nos ayudarán en el viaje, la otra moto está en manos de Eli, ella anda feliz con su “negrita” pero pronto irá a un lugar donde se trabajará en una silla más amplia y adecuada para un recorrido de esta magnitud, el asiento original es bueno, pero tener un extra de espacio y mayor confort es algo que vamos a agradecer bastante.

En las fotos que acompañan esta nota pueden ver las motos tal cual las recibimos, en unos días esperamos mostrarles nuestras “guerreras” ya preparadas con sus trajes de batalla.

Juandemotos

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