Ducati Monster 821Déjala ser

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Ella no se deja llevar de tus caprichos, debes domarla.

Dicen que las respuestas más honestas se sienten salir de lo más profundo de nuestro ser, como si brotaran de las tripas; sientes que las palabras van de abajo hacia arriba hasta la comisura de tus labios y cuando las dices en voz alta, estas suenan con la fuerza de tu existencia. ¿La tomas o la dejas? Parpadeas en cámara lenta, exhalas profundamente y te escuchas decir: “la tomo”.

¿Qué te puede haber hecho llegar a semejante decisión? Tal vez sea su pinta, ese cuerpo curvilíneo y abultado que rebosa del ADN Monster, o el sonido que emana de su escape de doble salida, habrá quienes lo comparen al de un motor que parece que tener las válvulas a punto de salir disparadas por las tapas de las culatas, pero que a ti te llega directamente a las fibras de tu esencia. Puede ser también, porque como en todas las Ducati y a diferencia de las más civilizadas japonesas, la Monster 821 no se deja llevar de tus caprichos, sino que te hace pagar un precio para conseguir que vaya como quieres. No importa cuántas veces conduzca una moto de Borgo Panigale, es inevitable vivir cada vez que te subas a una de ellas esa sensación de desafío, ese reto constante en el que la máquina te exige y te pone a prueba, y quien gusta de un buen reto y ama las motocicletas con pedigrí, definitivamente no querrá, jamás, desperdiciar la oportunidad de medirse con una “rossa italiana”.

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Sus líneas confirman el ADN de la marca italiana. El motor portante, hace parte de la estructura de la moto y le reduce peso al conjunto. 

Subiendo por una vía de montaña rumbo a las afueras de la ciudad, en principio parece haber algo que no funciona, la moto parece reacia a tus movimientos, tienes la mirada fijamente puesta en la entrada de la curva siguiente pero sientes que algo hace falta: es el cuerpo, una Ducati se maneja con el cuerpo, no solo con leves insinuaciones de las manos sobre el manilar, si quieres que la moto voltee debes hacérselo saber usando desde la punta de los pies hasta los dedos de las manos, entonces ella abandona su renuencia, el ligero encabritarse de la dirección se transforma en un movimiento fluido y continuo y ella, como la mujer a quien se corteja con pasión, se entrega a ti dejándose llevar por donde y como quieras respondiendo sin docilidad tal vez, pero sí con toda la efectividad de la que es capaz.

El motor de dos cilindros en L (como debe ser), refrigerado por líquido, de 821cc y 112 caballos de potencia máxima responde al comando del acelerador electrónico Ride By Wire con la acostumbrada eficacia de los motores desmodrómicos, que en la práctica, si te coge desprevenido, se siente como una patada en el pecho; en modo Touring el motor de 8 válvulas te da todos los caballos pero con una respuesta a la apertura del acelerador convenientemente dulcificada, consiguiendo un óptimo balance entre aceleración y progresividad, es tan agradable usar la moto en este modo que los otros dos mapas de manejo disponible, Sport y Urban son más un lujo, casi un capricho a los que acudir cuando el ánimo así lo determine.

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Como si se tratase de una coreografía, la moto y nuestro cuerpo se mecen a través de las curvas. 

El modo Sport, en el que la caballería embiste con todos sus bríos, es indudablemente el modo para disfrutar de la moto en largas carreteras de curvas rápidas y tumbadas para la foto del perfil en redes sociales, en este modo la Monster 821 no te da tregua, con un ligero giro del puño derecho la roja sale enfurecida hacia delante, como con rabia y hay que agudizar al 120% los sentidos si planeas mantener el control de lo que haces. En modo Urban, la gestión electrónica en la manera en que el motor responde a la apertura del acelerador. En modo Urban la potencia se reduce a “apenas” 80 hp, y la respuesta del bicilíndrico es lo que podría considerarse, cordial, incluso un poco dormida, pero aquí es bueno tener en cuenta de una parte que los italianos han entendido finalmente que en ciudad no hace falta salir disparado del semáforo como bala de cañón para llegar de primero al siguiente cambio de luces, y que tampoco es agradable tener que ir a paso de tráfico oprimiendo constantemente el embrague para contener la caballería que quiere desbocarse al más mínimo descuido. De otra parte no nos hagamos los sobrados, que estamos hablando de 80 caballos de fuerza, a ver cuántos son tan bravos como para decir que esta moto con ese caballaje es una pera en dulce sobre piso mojado, por poner un ejemplo.

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El tablero digital nos muestra toda la información necesaria.

Dulce no pero pera sí, con la configuración para la ciudad, que aplica también para pisos húmedos o con bajo coeficiente de adherencia, esta Monster se deja llevar como una niña buena, y eso se agradece bastante en los momentos en los que hay que dejar pasar la adrenalina y las tumbadas de infarto.

Más que solo un motor

En el brochure de ventas de Ducati, la Monster 821 está en la categoría de motos para todos y para un uso racional entre ciudad y carretera. Teniendo en cuenta estas premisas cabe esperar una moto confortable, capaz de llevar con comodidad dos ocupantes y la verdad es que el asiento de doble nivel y altura variable cumple con este propósito, la ergonomía para conductor y acompañante está bastante bien lograda, el nivel de vibraciones generadas por el motor es casi imperceptible, para tu acompañante además la moto incluye de serie agarraderas integradas al colín y posa pies anclados al chasis debidamente posicionados.

Pensando también en la facilidad y versatilidad de uso, en Borgo Panigale han dotado a la menor de las Monster de un completo paquete electrónico que incluye, además de los modos de conducción DRM, el paquete estándar de seguridad Ducati Safety Pack que incluye el control de tracción DTC y el ABS Bosch 9MP, ambos con la posibilidad de ajustarse en 8 diferentes niveles de intervención, personalizables de acuerdo a las preferencias de conducción que puedas tener, más allá de la configuración estándar programada para cada modo de manejo.

De nada, o de poco serviría tanto caballaje y tanta electrónica sin unos buenos componentes para poner todo eso en contacto con el piso, por ello, y como suele ser característico en las motos italianas, la parte ciclo ha sido desarrollada con todo esmero para garantizarte seguridad y comodidad, pero particularmente diversión cada que enciendas el motor desmodrómico.

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Sea para uno o para dos, la Monster 821 jamás pierde el estilo.

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El chasis de acero de estructura tubular se funde perfectamente con el motor portante, es decir que el propulsor hace parte de la estructura de la moto, aportando rigidez y ahorro de peso (en total la Monster 821 pesa 179.5kg). Adelante la horquilla monta barras invertidas con diámetro de 43mm que son completamente ajustables en precarga, compresión y extensión y tienen un recorrido máximo de 130mm, atrás el amortiguador multi regulable de 140mm de recorrido va acoplado al basculante doble brazo de aluminio.

Los frenos, aspecto esencial para una moto de pretensiones deportivas como esta, son dos discos delanteros de 320mm, accionados por sendas pinzas Brembo monobloque semi flotantes de 4 pistones cada una; atrás el disco es de 245mm con pinza flotante de doble pistón. Las llantas Pirelli Diablo Rosso van montadas sobre rines de aleación de 17 pulgadas en ambos ejes, siendo la trasera una generosa 180/60-17, de esas gordas que tanto suelen gustar en la calle y de las que invitan a buscar el límite.

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Si sientes que algo le está haciendo falta a tu vida, si el cielo azul se ve un poco gris, si la comida no te sabe igual que antes, si la cerveza fría te entra como recién sacada del fogón… va siendo hora de ponerle una buena dosis de emoción a tus días, y, que no te quepa la menor duda, la Monster 821 puede ser la mejor terapeuta que te puedas conseguir, lo único que tienes que hacer para que la terapia funcione es dejarla ser como ella es. DM

Texto: Daniel Velandia – Fotos: Ducati

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