10 años con la Pequeña “Gigante”

Esta historia llegó a nuestra redacción a través de uno de nuestros colaboradores y amigos, Glauco Cadavid, quien al igual que todos nosotros es un motociclista apasionado y desde hace varias décadas, por lo que su historia nos llamó la atención, además de tocar nuestro corazón, así que quisimos compartirla como un homenaje a él y a su Pequeña “Gigante”.

AK125 Sport 2006

10 Años con mi Pequeña “Gigante”

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Como propietario de una AKT- AK 125 Sport Modelo 2006, Comprada en diciembre de 2005 quiero dedicarle unas líneas a éste vehículo y lo hago porque, después de diez años de uso, esta moto que creí desechable, resultó una “guerrera” con méritos suficientes para estar entre las mejores.

Mis apreciaciones son muy personales sin compromisos y libres. No vendo motos ni repuestos ni tengo taller. Soy un motociclista “Del bulto”.

Jubilado radicado en Marinilla, con tres hijos y una esposa. Y con muchos… muchos años manejando moto, (Para no exagerar, digamos que cincuenta) las que adoro. Hasta hoy no me he roto ningún hueso, quizás porque no abuso de la velocidad y nunca manejo alicorado.

Los hijos hoy son profesionales, y en especial, los hombres, hicieron de mi moto AKT, parte de su diario trajinar. Crecieron con ella y la han disfrutado para salir con sus amigos, sus novias y para ir a la universidad o simplemente disfrutar el panorama. En ella aprendieron a conducir y a pesar de ser “pataduras”. La moto sigue respondiendo con la agilidad de siempre.

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Yo la uso en gran parte de mis actividades: negocios, diversión, urgencias, turismo y hasta relax sicológico.

El caballo alado del logotipo de AKT (Por lo menos del folleto) la retrata muy bien: Representa a Pegaso el caballo con alas. Para mí y mis hijos, AKT ha sido el caballito de acero que nos ha dado alas para acercarnos más a los paisajes Colombianos.

Si nunca has tenido una moto, no te hace falta. Pero si ya tuviste alguna, sabrás que no se puede vivir sin ellas. Eso es multiplicarse, es liberarse del límite de la distancias, es aumentar oportunidades, es multiplicar tu presencia por tres o por cuatro.

La belleza de la apariencia de la AK125, que recogió las líneas clásicas de las mejores motos hasta el año 2.000, impulsó la decisión de compra. Fue una entre tantas opciones de marcas que inundaron el país con la apertura de mercados, Unas muy buenas, otras no tanto. Chinas, taiwanesas, indias, americanas, británicas. De todo se vio en el mercado.

AKT_moto_decada_03Bastaron unos cuantos años para que las mejores se impusieran. Y ahí tienes entre ellas la AKT. Diría yo que “inundando” las calles de nuestros municipios.

Parte de su éxito, opino, ha sido brindar un vehículo bueno, barato y confiable a una sección del mercado que las motos de renombre habían relegado: Estudiantes, Obreros, trabajadores de la ciudad y del campo, a quienes el precio de un repuesto puede descuadrarle el presupuesto. (Y eso hay que pensarlo antes de comprar una moto fuera de nuestras capacidades económicas.)

Ha pasado el tiempo y a pesar de sus diez años, la mía sigue funcionando perfectamente. No es ni la mejor mantenida ni la que tiene menos rayones ni la mejor de su tipo ni la única AK-125 modelo 2006 que todavía rueda perfectamente. Son muchas las que se ven y que conservan la fidelidad de sus dueños satisfechos con su desempeño.

Siendo sincero. Mi moto ha recibido casi todos los golpes decentes que una moto puede recibir. Diez años de uso y tres hijos lo garantizan. Ninguno por exceso de velocidad que son los peores. Pero las piezas deterioradas son fácilmente recambiables y la moto no ha sufrido seriamente por ello.

La Revista DeMotos ha reseñado viajes de aventureros en AKT por Norte y Suramérica y que recuerde, Mauricio y Mario (Se me escapan sus apellidos) viajaron hasta Argentina (9.600 kmts) en AKT 125 en una aventura a veces divertida, aunque muy loca por la precariedad de recursos y la falta de experiencia. Fue una prueba dura para una moto tan pequeña, pero ésta respondió con muy buena eficiencia.

Diego Carmona y Andrés García fueron hasta Alaska en 2008, en motos AKT 235R lo que es una muestra más la resistencia de la AKT a largas jornadas de funcionamiento rudo y continuo.

La AKT 125 me brinda confiabilidad en viajes largos, versatilidad en situaciones que otras más pesadas no superarían, ágil, liviana, una avispa en medio del tráfico, de fácil mantenimiento, sin carenaje engorroso, que haga difícil su mantenimiento. Y muy importante Ojo, el servicio post-venta es excelente (Creo que AKT se ha esforzado en mantener, al menos, un almacén en cada municipio).

Mi AK 125 Sport, fue adquirida por económica y sin muchas expectativas, solo para llenar el vacío que había dejado una moto KE 185 de una excelente marca y que también me acompañó durante largos años. Ahora, tiempo después, con mi AK125 funcionando bien no dudo que acerté al haber adquirido un buen “fierro”.

De todas formas dice la sabiduría popular que “Motores y mujeres, disgustos y placeres” Y la AKT no es la excepción. A veces falla como todo artefacto humano. Pero si se es diligente con su mantenimiento, con seguridad le acompañarán mucho tiempo sin varadas tontas. Para mí, varadas tontas son las que ocurren por descuido. La reventada de un cable (Por ejemplo) es inexcusable y es falta de revisión. Que la batería se secó y dañó algo del sistema?… falta de revisión. Que se olvidó de los cambios de aceite? Son varias cosas que se deben revisar antes de salir a un viaje largo, para evitar dolores de cabeza. Yo acostumbré a mis hijos a que comparen la moto con un avión. Una vez en el aire, nada debe fallar, ni se puede bajar a reparar nada. Si lo haces bien, te dará tranquilidad y deliciosos recorridos.

AKT_moto_decada_05En mi moto, los daños eléctricos han sucedido… Y es la queja más escuchada de nosotros los propietarios. El problema (Dicen los que saben) casi siempre es el descuido del dueño con el nivel de los electrolitos de la batería. (Si está muy seca, el voltaje aumenta y puede ocasionar daños, aunque rara vez la moto deja de funcionar. ..En mi caso nunca)… Personalmente prefiero no manipular los ácidos de una batería pues he tenido malas experiencias. Y soy realmente descuidado con ella. Solo cuando aumenta o disminuye la intensidad de la luz con la aceleración veo que algo anda mal. (Lo que es un pésimo ejemplo que no se debe seguir).

El mejor consejo con daños eléctricos es conseguir asesoría de un experto. En mi caso, Electrimotos de Rionegro ha sido el brazo derecho en cada percance. Es un taller autorizado por AKT donde cada empleado es experto en su ramo. Diez años ocupándolos con satisfacción, me obligan a mencionarlo.

Con algunos repuestos la verdad si he tenido algún inconvenientes. Los guardafangos metálicos por ejemplo, son difíciles de conseguir. Los que vienen para las nuevas son plásticos que hay que pintar según el color de la moto. Además la línea original del diseño pierde buena parte de su encanto visual. Las tapas laterales ya no traen el logotipo tridimensional (Hermoso diría yo).

A veces se sacrifica la belleza por la economía y muy a mi pesar, parece que es lo correcto. No niego con esto que las líneas modernas de las AKT NKD actuales tengan también una estética muy sencilla y elegante. NKD es Naked en inglés, desnuda en español. Lo que nos indica que tienen solo lo indispensable. Sin mucha “Ropa”. Estos modelos tienen sus ventajas.

AKT_moto_decada_06Pero pareciera que con las “viejitas” te garantiza los repuestos indispensables para su funcionamiento olvidando los detalles de embellecimiento. Para los que hubiésemos querido mantener la moto con su apariencia original, ha sido un revés. Es verdad que se consiguen algunos lujos piratas que alguna vez he utilizado pero su envejecimiento es prematuro, y muy pronto entiende uno que nada es igual a lo original. Además, aventurarse con algunos repuestos piratas es arriesgar tu seguridad.

Me han pasado cosas curiosas: hasta hace poco, los espejos de repuesto venían por parejas. Si se rompía uno, había que comprar los dos. Así que completé 2 espejos izquierdos (Por los visto en casa acostumbramos caer hacia el lado derecho). Pues después de varios años de “coleccionarlos”, decidí regalarlos y…Claro. Ocho días después la caída fue a la izquierda donde van los que había regalado. Cuando fui comprar el “par”, ya solo vendían por unidades. A doce mil pesos un solo espejo, cuando el par valían diez mil…! Plop ¡. Baratos si son, pero… uff.

Amé mi moto con delirio cuando me llevó a Coveñas en un delicioso tour por la costa, ¡sin un solo contratiempo ¡

La Odié cuando una botella arrojada en el camino mal cogida con la llanta, perforó el cárter, pero me sirvió para confirmar el ingenio de nuestros mecánicos. Con un poco de pegamento epóxico Rally sellaron la perforación hace dos años (Eso sí, me ofrecieron el repuesto original pero debería esperar varios días). Opté por el arreglo “provisional” que hasta el día de hoy solo lo recuerdo como anécdota. Es un accidente tan absolutamente raro, que parece difícil de creer. Pero ahí están las huellas.

De todas formas la mejor promoción de AKT, la hacen los mismos propietarios. Uno lee propagandas y se enamora de los modelos, pero espera el consejo de un conocedor antes de comprar. Y modelos como el que poseo se pueden recomendar a “ciegas”. No hace falta. La mejor publicidad es la inundación de motos AKT125 con tanque blanco (Aunque hay otros colores), y entender que la preferencia por esta marca está ya, muy arraigada entre los colombianos.

Amo echarle veinte mil pesos de gasolina y tener 280 kmts de autonomía. Proeza que solo motos de este cilindraje pueden darse el lujo de ostentar.

AKT_moto_decada_04La suma del kilometraje de tres tacómetros: El actual de la moto y otros dos que seguramente se dañaron en “Las caidítas” no es mucho todavía. Ochenta mil kilómetros. Lo que sí es mucho si tienes en cuenta que en línea recta de Bogotá a Beijín en la China son quince mil kilómetros.

Otro buen punto de mi AKT es la confiabilidad en su funcionamiento. Después de cada mantenimiento periódico no hago sino pedir pista que mientras no la golpee mal, no va a dejar de funcionar. Mis hijos le han cogido tanta confianza que visitan otros departamentos de Colombia, en viajes de varios días como si fueran a la esquina.

Ha tenido tiempos de trabajo muy pesado; J.S. El hijo mayor estuvo viajando diariamente a Medellín durante dos posgrados de su carrera en la Universidad Nacional y JR el menor me la acaparó dos años pues viajaba de Marinilla al Aeropuerto J.M. Córdova donde aún tiene su trabajo. (Marinilla – Aeropuerto JMC son 40 kmts diarios ida y vuelta. (El promedio de un automóvil en uso normal son 20 kmts diarios.)

Para mi es importante tener una moto cuando quiero estar solo con mis pensamientos. Y es cuando mi AKT hace su función de sicóloga. ¿Habrá algo más relajante que rodar por una buena carretera en esa paz que todos necesitamos para organizar nuestras ideas?

Para rematar, quiero resaltar lo mejor de la moto, la verdadera joya que es la AKT 125 está en su corazón: EL motor. Es la parte más confiable y la que menos problema ha puesto en 10 años. Aparte del percance de la botella en el cárter, el cambio de anillos, y el desgaste normal de alguna pieza, su desempeño es espectacular. No me ha puesto problemas y aseguro que es excelente. He oído historias que me suenan a mito urbano y es que los motores de AKT son tan buenos, porque fueron hechos con especificaciones de otro famoso motor Japonés. Con el intercambio de información de las grandes empresas pudiera ser posible, Aunque esto es muy dudoso. No es darle méritos a AKT, es quitárselo y poner en duda la capacidad de sus ingenieros. De todas formas, si fuese verdad, no me preocuparía. Me están dando un buen producto.

Mencioné que, la primera vez que escuche “Guerrera” hablando de vehículos, se estaban refiriendo a esta moto y créame que este apodo refleja muy bien el sentimiento de quienes tenemos el placer de conocerla.

Es mi opinión y quiero, compartirla con ustedes por amabilidad de La Revista DeMotos que me dio carta blanca para decir mi verdad.

Glauco Cadavid G.
Marinilla, enero 2016